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Noticias de ciencia y espacio, en cuatro líneas

Aunque se pararan hoy todos los lanzamientos, la basura en órbita seguiría creciendo dos siglos

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elenaa

Hay una cifra en el informe anual de la Agencia Espacial Europea que ordena todo lo demás, y no habla de cuánta basura hay ahí arriba sino de qué pasaría si dejáramos de generarla.

Si mañana se detuvieran todos los lanzamientos del mundo, la cantidad de objetos en órbita seguiría creciendo durante más de doscientos años.

La razón es que la fuente principal de basura espacial ya no son los cohetes: son los choques entre lo que ya está arriba. Cuando dos objetos colisionan a velocidad orbital se pulverizan y producen miles de fragmentos nuevos, y esos fragmentos se crean más deprisa de lo que la atmósfera consigue frenarlos y hacerlos caer. El proceso se alimenta solo.

Lo que hay ahora mismo

Las redes de vigilancia rastrean más de 43.000 objetos mayores de diez centímetros. De esos, unos 9.300 son satélites en funcionamiento y más de 2.000 son etapas de cohete agotadas; el resto es escombro.

Lo que no se puede rastrear se estima con modelos. El de la Agencia Espacial Europea calcula en torno a 1,2 millones de fragmentos de entre uno y diez centímetros, y más de 140 millones por debajo del centímetro. La masa total de objetos fabricados por humanos que hay en órbita supera las 15.000 toneladas, casi toda concentrada en la órbita baja.

El tamaño engaña. A velocidad orbital, unos 28.000 kilómetros por hora, un fragmento de un centímetro lleva la energía de una granada de mano. Y los fragmentos de un centímetro son precisamente los que no se ven venir: hay más de un millón y no se pueden seguir uno a uno.

El síndrome de Kessler y en qué punto está

La reacción en cadena —choque, fragmentos, más choques— la describió Donald Kessler en 1978 y lleva su nombre. La pregunta que se hace la comunidad no es si puede ocurrir, sino si ya ha empezado.

Los modelos apuntan a que algunas regiones de la órbita baja podrían estar entrando en un régimen de crecimiento autosostenido: las primeras fases del proceso. La población de objetos mayores de diez centímetros se duplicaría en los próximos cincuenta años aunque no se lanzara nada más.

El informe de este año añade un dato de dirección: el riesgo de colisión en órbita baja subió un 20 % respecto al anterior.

Lo que todavía no se sabe

No hay consenso sobre el umbral. Nadie puede señalar el punto exacto a partir del cual el proceso deja de poder detenerse, ni en qué franjas de altura ocurriría antes.

Tampoco existe ninguna tecnología de retirada de basura probada a escala. Las propuestas —redes, arpones, láseres, velas de frenado, brazos robóticos— han llegado como mucho a demostraciones con un objeto. Ninguna se ha usado para limpiar nada, y ninguna aborda el millón largo de fragmentos pequeños, que es donde está el problema.

Fuente: Informe anual del entorno espacial de la Agencia Espacial Europea.