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Cero infecciones entre las 2.134 mujeres que recibieron lenacapavir inyectable cada seis meses

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elenaa
Cero infecciones entre las 2.134 mujeres que recibieron lenacapavir inyectable cada seis meses

El ensayo PURPOSE 1 repartió a 5.338 chicas y mujeres cisgénero de entre 16 y 25 años en tres grupos: inyección subcutánea de lenacapavir cada seis meses, pastilla diaria de emtricitabina/tenofovir alafenamida (F/TAF) o pastilla diaria de emtricitabina/tenofovir disoproxil fumarato (F/TDF). En el análisis intermedio, el grupo del inyectable acumulaba cero infecciones entre 2.134 participantes. En el de F/TAF hubo 16 infecciones entre 2.136, y en el de F/TDF, 39 entre 1.068. El comité independiente de seguimiento de datos recomendó levantar el ciego y ofrecer lenacapavir a todo el mundo, y el ensayo se detuvo antes de la fecha prevista.

El estudio se hizo en 25 centros de Sudáfrica y 3 de Uganda, en una población con una incidencia de fondo estimada en 2,41 infecciones por cada 100 personas y año. Ese dato importa: sin transmisión suficiente alrededor, un resultado de cero no significaría gran cosa. Lo firma un equipo encabezado por Linda-Gail Bekker, del Desmond Tutu HIV Centre de la Universidad de Ciudad del Cabo, y se publicó en The New England Journal of Medicine.

Qué es un inhibidor de la cápside

La cápside es el envoltorio con forma de cono que guarda el material genético del VIH. Está hecha de copias de una proteína, la p24, ensambladas como las piezas de un balón. Durante mucho tiempo se la trató como un simple contenedor, hasta que se vio que participa en varios pasos del ciclo del virus: protege el genoma mientras viaja por el interior de la célula, ayuda a meterlo en el núcleo y vuelve a montarse cuando se fabrican partículas nuevas.

El lenacapavir se pega a esa proteína y entorpece el proceso en más de un punto: interfiere con la entrada del ADN viral en el núcleo, con el ensamblaje correcto de las partículas nuevas y con la formación de la propia cápside. Es el primer fármaco de su clase que ha llegado a la práctica clínica. Su otra particularidad es física: se administra en una inyección bajo la piel que forma un depósito y libera el compuesto muy despacio, lo que permite espaciar las dosis a dos al año en lugar de una pastilla cada día.

El otro ensayo y la comparación con la pastilla

Un segundo estudio, PURPOSE 2, probó la misma pauta en hombres que tienen sexo con hombres y en personas trans y no binarias, y registró 2 infecciones entre 2.179 participantes que recibieron el inyectable. Los dos ensayos apuntan en la misma dirección, aunque el resultado limpio de PURPOSE 1 tiene una lectura incómoda: la profilaxis oral diaria ya existía, funcionaba en los ensayos anteriores y estaba disponible en los tres grupos. Lo que falló en los grupos de pastilla fue la adherencia, muy baja en las mediciones de niveles del fármaco en sangre. La ventaja del inyectable, en buena parte, es que no depende de acordarse cada mañana ni de que nadie encuentre el bote en casa.

Lo que decide el asunto: el precio

El fármaco recibió la aprobación de la FDA estadounidense para prevención en junio de 2025, con el nombre comercial Yeztugo. El precio de catálogo en Estados Unidos es de 28.218 dólares por persona y año. Un grupo de investigadores dirigido por Andrew Hill, de la Universidad de Liverpool, calculó que fabricarlo como genérico a gran escala podría costar en torno a 40 dólares por persona y año, una diferencia de tres órdenes de magnitud entre coste de producción y precio de venta.

Gilead firmó licencias voluntarias sin regalías con seis fabricantes de genéricos para 120 países de renta baja y media, y un acuerdo con el Fondo Mundial para suministrar el producto sin beneficio a un máximo de dos millones de personas en tres años. La lista de 120 países ha recibido críticas porque deja fuera a buena parte de América Latina, incluidos Brasil, México, Perú y Argentina, con epidemias concentradas y sin capacidad de pagar el precio de catálogo. La Organización Mundial de la Salud incorporó el lenacapavir a sus recomendaciones de prevención en julio de 2025.

Lo que todavía no se sabe

No se conoce el comportamiento del fármaco fuera de un ensayo clínico, donde hay recordatorios, transporte y personal dedicado a que nadie se pierda la cita: dos inyecciones al año siguen siendo dos visitas al año que hay que cumplir. Tampoco está resuelto qué pasa con las resistencias en las personas que se infectan mientras el fármaco va desapareciendo lentamente del organismo, un periodo de meses con concentraciones bajas; los casos observados hasta ahora son pocos y no permiten estimar la frecuencia. Faltan datos amplios en embarazo y lactancia, aunque en PURPOSE 1 hubo gestaciones y se hizo seguimiento. Y el inyectable no protege frente a ninguna otra infección de transmisión sexual.

Queda además la pregunta que ningún ensayo puede contestar: cuántas de las mujeres que estaban en la situación de las participantes tendrán acceso a la inyección, y en qué plazo.

Fuentes: Bekker et al., The New England Journal of Medicine y el registro del ensayo NCT04994509 en ClinicalTrials.gov.