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Noticias de ciencia y espacio, en cuatro líneas

Un enjambre de insectos cíborg cruzando arena que ningún robot pisa bien

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elenaa
Un enjambre de insectos cíborg cruzando arena que ningún robot pisa bien

Un insecto cíborg es un insecto vivo con un controlador electrónico diminuto encima. No es una metáfora: el bicho camina con sus patas y su energía, y los electrodos le sugieren por dónde.

La ventaja frente a un robot pequeño es doble y bastante obvia cuando se piensa: se mueve por terreno irregular mucho mejor que cualquier cosa con ruedas de ese tamaño, y come.

Lo que faltaba no era mover uno

Mover un solo insecto cíborg está publicado desde hace años. Lo que no había era literatura sobre controlar varios a la vez, y el motivo lo dicen los propios autores: cada insecto responde a su manera al mismo estímulo. Esa variabilidad individual, que en un robot no existe, es justo lo que rompe cualquier coordinación.

Lo que hicieron

Un grupo de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur, publicó en enero de 2025 en Nature Communications un algoritmo de navegación en enjambre y lo probó.

Lo que consigue, en las palabras del propio resumen: llevar un enjambre de cíborgs desde un punto de partida hasta una meta prefijada en un terreno arenoso desconocido, con obstáculos y colinas.

Las tres palabras que hacen el trabajo ahí son «desconocido», «arenoso» y «enjambre». Arena blanda con desniveles es precisamente donde los robots pequeños se atascan, y un mapa previo es precisamente lo que no hay en el sitio donde esto serviría de algo.

Por qué se investiga esto y no otra cosa

El escenario que se persigue es el de buscar personas entre escombros: espacios que una persona no puede recorrer, con huecos irregulares, sin plano y sin luz. Un enjambre de bichos con sensores encima es una respuesta razonable a ese problema, y desde luego más barata que un robot capaz de lo mismo.

Conviene decir dónde está la línea hoy: lo publicado y comprobado es la navegación en enjambre sobre arena en condiciones de laboratorio. Lo demás, de momento, es hacia dónde apunta.

El detalle que más me gusta

Que el obstáculo científico no fuera de electrónica ni de baterías, sino de que los bichos no son iguales. Al robot le mandas una orden y hace eso. Al insecto le mandas la misma orden dos veces y hace dos cosas parecidas pero distintas.

Todo el trabajo consiste en construir un control que funcione aceptando esa desobediencia, en vez de intentar eliminarla. Que es, si se piensa, lo contrario de como se diseña casi toda la robótica.

Fuente: «Swarm navigation of cyborg-insects in unknown obstructed soft terrain», Nature Communications, 6 de enero de 2025 (DOI 10.1038/s41467-024-55197-8), del grupo de Hirotaka Sato en la Universidad Tecnológica de Nanyang.