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Noticias de ciencia y espacio, en cuatro líneas

La norma que evita muertos en Granada se escribió por un terremoto de 1956

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General
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elenaa
Pueblo de casas blancas en el sur de España al atardecer

La serie sísmica que sacude la Vega de Granada desde el 13 de agosto acumula más de doscientos movimientos registrados por la red sísmica andaluza. El mayor fue de magnitud 5, con epicentro en Alhendín y a solo dos kilómetros de profundidad. No ha habido víctimas.

La zona es la de mayor actividad sísmica de la península. Tiembla a menudo y con poca fuerza, y la explicación está en la geometría del subsuelo: no hay una falla larga capaz de acumular mucha energía, sino muchas fallas cortas, de unos veinte kilómetros, que la liberan a menudo en sacudidas pequeñas. La profundidad escasa hace que se sientan más de lo que su magnitud sugiere.

El precedente que explica por qué esta vez no ha muerto nadie es del 19 de abril de 1956. Aquel terremoto arruinó Atarfe y Albolote y dañó Santa Fe, Maracena y varios barrios de la capital.

De ahí salió la normativa. En 1962 se creó la comisión encargada de redactar una norma de construcción sismorresistente, la primera que tuvo España, aprobada en 1968. Las casas que este mes han aguantado un magnitud 5 a dos kilómetros de profundidad están levantadas bajo las reglas que heredaron de aquellos escombros.

Los especialistas del Instituto Geográfico Nacional advierten de que las réplicas pueden continuar durante días, con movimientos de magnitud 3 y 4 perceptibles por la población. El comportamiento de la serie se parece al enjambre que vivió la misma zona en 2021.

Es el patrón habitual en Granada: mucha frecuencia, poca magnitud y una normativa escrita después de la única vez que la magnitud fue otra.